Me Importa un Pepino Cecil

Foto : Wikipedia

Después que mi hijo descubrió el reino animal y vegetal en sus libritos de imágenes para bebés, salimos a explorarlos en vivo y en directo, visitamos una granja cerca de la ciudad donde vivimos, y en general intento nombrar los animales que viven cerca de nosotros : las palomas, las urracas, las gaviotas que sobrevuelan el Sena, las arañas, hormigas, mariquitas… Una cosa que rápido tuve que enseñarle es que ninguno de estos seres vivos era un juguete. El quería atraparlos para verlos más de cerca, pero su fuerza que aún no controla hizo un par de veces que los matara (mariquitas sobretodo). Le expliqué entonces que estos pequeños animales sufrían y gritaban de dolor, sólo que no podíamos escuchar sus gritos. Sólo debíamos observarlos y reconocerlos, pero no tocarlos, porque alteramos su orden, molestamos e incluso podemos lastimar. Poco a poco siento que él lo está aprendiendo. A mi nunca me enseñaron esto de niña, recuerdo que los domingos me compraban pollitos pintados con anilina de colores, que yo llevaba emocionada a mi cuarto e intentaba vestirlos con los vestidos de mis muñecas torturándolos sin querer. Yo no sabía que eran seres vivos y no juguetes, y nadie me lo explicó. El día que lo aprendí por mi misma fue cuando fuimos a comer pollo asado con mi madre y mi padrastro a un parque público (paseo típico colombiano) y yo perseguí mariposas para mirarlas con los platos plásticos que habíamos utilizado para comer. Los platos estaban evidentemente untados de grasa de pollo y atrapé fácilmente una mariposa cuyo fin fue doloroso y traumatizante de ver para mi. Sus alas se habían destrozado con la grasa del pollo, y entre más luchaba por liberarse, más se rompían y ella seguía luchando hasta que se le acabaron las fuerzas y murió. Yo pude sentir ese sufrimiento y aprendí que esa mariposa que acababa de morir por mi culpa merecía respeto, tanto como yo.

 

Para mi es claro entonces que deseo que mi hijo crezca con esos valores en mente, pero me parece ridículo el despliegue publicitario por la muerte del león Cecil en Zimbabwe. Los bebés del mundo entero sufren por ser alimentados por la harina asquerosa extraída de leche de vaca que el mercadeo convence a las familias es “casi igual” que la leche materna. Y los gobiernos en vez de invertir millones en campañas publicitarias para al menos igualar la cantidad de publicidad de las compañías fabricantes de leche artificial, deciden invertir en campañas para salvar la vida salvaje. Yo sé que muchos estarían en desacuerdo conmigo, pero ¿los recursos gubernamentales no deberían invertirse en primer lugar en la salud y bienestar de los bebés que serán los ciudadanos del futuro?

 

Mia Farrow y muchas otras personalidades abogan por la causa de la preservación de la vida salvaje y las especies en vía de extinción, por qué no hay personalidades que aboguen por la lactancia materna y contra la propaganda de las compañías que fabrican leche artificial? En los inicios de la organización La Leche League International la Princesa Grace de Mónaco habló públicamente sobre los beneficios de la lactancia materna, especialmente para los países en desarrollo donde el acceso a condiciones de higiene óptima no es garantizado y la mortalidad infantil es mucho más alta que en los países desarrollados.

 

Yo pensaba en Salma Hayek, que amamantó a su hija hasta los dos años e incluso sirvió de nodriza para un bebecito africano cuya madre “no tenía leche” (desconocemos las razones, probablemente un estado extremo de desnutrición), la he intentado contactar por todos los medios que me han cruzado por la cabeza para que se convierta en embajadora de la lactancia materna, pero hasta ahora nada, no es fácil tener acceso a las personalidades…

 

En plena Semana Mundial de la Lactancia Materna el monstruo Nestlé arremete con una campaña “a favor de la lactancia” que no es sino más publicidad encubierta para su inmensa gama de harinas lácteas con vitaminas sintéticas en todas las presentaciones y para todas las edades del bebé…

 

Esto tiene que cambiar, no podemos continuar que nuestros hermanos sigan siendo los borregos del mercado, que los bebés sean condenados a la desnutrición como causa de la alimentación con harinas lácteas industriales… Unámonos contra el absurdo, es la especie humana la que está en vía de extinción y no habrá personalidades para salvarnos.

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